El calzado no se estropea de golpe. Primero pierde color, luego se despega la suela y al final se rompe el tacón. Casi todo eso puede detenerse antes de que empiece, y cuesta una fracción de lo que cuestan unos zapatos nuevos.
Depende del material y del alcance: no es lo mismo sal seca sobre un par de piel que pegar una suela. Damos la cifra concreta tras verlo o a partir de fotografías. Si la reparación no sale a cuenta, lo decimos directamente en lugar de hacerla.
Los bordes blancos en el calzado tras el invierno no son suciedad, sino sal cristalizada que reseca la piel y deteriora las fibras. Cuanto más tiempo permanece, más daño hace. El mejor momento para limpiarlos es al final del invierno, no en otoño, cuando vuelva a sacar las botas.
Las pequeñas salen rápido; las de más entidad, unos días. Confirmamos el plazo al recibirlo.
Sí, incluido el amarilleo de la entresuela. Si la goma está muy oxidada, el resultado puede no ser completo.
Sí, mediante limpieza y renovación del tinte. En zonas muy desgastadas la diferencia sigue notándose.
A menudo sí, si llega pronto y no se ha secado deformado.
La recogida y la entrega se pueden acordar dentro de Cracovia.
Sí, tanto en piel como en ante: sin impermeabilización la suciedad vuelve en pocas semanas.